Julio - Agosto 2013 Daniel O. Elicetche

Publicado el septiembre 22nd, 2013 | por macero

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LA PAZ DEL CHACO BORAL GD 4840, 2001-02, Daniel O. Elicetche

Ante un nuevo aniversario de la Paz del Chaco deseo compartir con ustedes una de las páginas más brillantes de Rotary en su Avenida Internacional, la acción que le cupo a los rotarios de nuestro continente ante el conflicto bélico del Chaco Boreal. Conflicto que enfrentó a dos pueblos sudamericanos que enceguecidos e impulsados por intereses foráneos llegaron a un cruento enfrentamiento el cual, durante tres años, destruyó hogares y sembró el odio entre hermanos.

El relato que deseo hacerles no pretende ser una pieza académica sobre la Paz, muy por el contrario deseo compartir con ustedes anécdotas, comentarios y hechos tal como surgen del relato de sus personajes reales, de aquellos rotarios que tuvieron un papel determinante en la acción por la paz. Estos hechos fueron extractados de recortes de prensa de la época, conferencias y correspondencias, todos estos documentos, obrantes en la secretaría del R.C. Asunción, Club al que como podrán apreciar, le cupo un rol singular en la búsqueda de la Paz, junto a sus pares de La Paz y Buenos Aires.

Corría los primeros años de la década del treinta cuando se desencadena en nuestro continente un conflicto preanunciado entre Bolivia y Paraguay por reclamos territoriales en el vasto e inaccesible “infierno verde” del Chaco Boreal. El diferendo de límites entre Paraguay y Bolivia en la zona del Chaco era de antigua data, el mismo había sido objeto de varios intentos de solución que dieron origen a diversos tratados, conocidos como tratados Decoud-Quijarro en 1879, Aceval- Tamayo 1887, Benitez-Ichaso en 1894 y Soler–Pinilla en 1907. Todos estos fueron insuficientes para frenar el inevitable conflicto armado que se desencadenó finalmente en el año 1932.

En forma arrolladora estalla el conflicto del Chaco, originándose una cruenta guerra que separa infelizmente a los hermanos paraguayos y bolivianos.

La guerra llevaba ya más de tres años, durante ese tiempo ambos pueblos chocaron con heroísmo en el vasto escenario del Chaco. Se enfrentaron entre sí, ciega y absurdamente, motivados por intereses extraños. Los conductos diplomáticos estaban cortados, perplejos los gobiernos americanos no encontraban una intervención eficaz para detener la guerra.
Fue tan solo después del fracaso de la Sociedad de las Naciones, que América halló el camino para alcanzar la paz de la mano de Rotary y de los rotarios.

Surgió así, en toda su magnitud generosa, el deseo ferviente de los rotarios, de iniciar una empresa humanitaria, cual era establecer contacto entre los pueblos combatientes, tendiendo lo que se dio en llamar “un puente rotario de amistad entre Asunción y La Paz a través de Buenos Aires”, para que las familias paraguayas y bolivianas pudieran mantener algún tipo de comunicación con sus respectivos prisioneros de guerra.

Comienza entonces la tarea de Rotary de intermediar en el envío de correspondencia entre los prisioneros y sus familiares. Había en Paraguay más de quince mil prisioneros bolivianos y en Bolivia se encontraban cerca de tres mil prisioneros paraguayos. Los rotarios de La Paz y de Asunción eran los encargados de distribuir entre los prisioneros las cartas, ropas, encomiendas que las familias enviaban a sus seres queridos. También tenían a su cargo el pago de sueldos a los oficiales prisioneros, haciéndoles llegar los salarios remitidos por las autoridades de sus respectivos países, verificando el estado en que se encontraban los mismos e indagando sobre el trato que recibían de sus ocasionales contendientes.

El EGD 31 (1945/46) y ex canciller del Paraguay Don Raúl Sapena Pastor, expresaba en una conferencia pronunciada en Buenos Aires en el año 1985: “La Cruz Roja, de humanitaria labor en tantos conflictos bélicos en todos los continentes, siempre necesitó de sus inmunidades y privilegios acordados en convenciones internacionales, para desempeñar su rol de servicio. Nada de eso precisó Rotary cuyos emisarios del R.C. de Buenos Aires, entraban y salían de Bolivia y Paraguay, con plena libertad”.

Merece una mención especial la labor que le cupo desempeñar en esta difícil tarea al Dr. Rosendo Michans, secretario ejecutivo del R.C. de Buenos Aires, quien realizó varios viajes a La Paz y a Asunción, en misión rotaria de amistad y solidaridad.

Según comentaba Don Zoilo Díaz Escobar, -primer presidente del R.C. de Asunción y testigo presencial de las negociaciones-, fue de vital importancia la labor que le cupo al gran rotario uruguayo, entonces Vicepresidente de R.I., Don Donato Gaminara, quien en una carta impregnada de fervor para lograr el cese de las hostilidades le escribe en 1934 a Díaz Escobar diciéndole: “… es recomendable que el Rotary paraguayo envíe una delegación a Buenos Aires para participar con otras delegaciones similares, en los actos programados con motivo de la celebración del Congreso Eucarístico Internacional, a realizarse en octubre, donde se espera la llegada del Delegado Papal Monseñor Eugenio Pacelli” (más tarde Pio XII). El objetivo era mantener un encuentro de rotarios paraguayos con una similar delegación paceña que llegaría a Buenos Aires acompañada de un selecto grupo de damas y del obispo de La Paz.

El Dr. Díaz Escobar se puso de inmediato a integrar la delegación contando con el decidido beneplácito del Presidente de Paraguay Dr. Eusebio Ayala. Sobre el particular, Díaz Escobar comentaba en un escrito: “Presidí la delegación integrada por el Dr. Efraín Cardozo, director de límites de la Cancillería Nacional y el Dr. Lorenzo Livieres. Las primeras reuniones se llevaron a cabo en la residencia particular del Dr. Alejandro Ceballos, Presidente del R.C. de Buenos Aires, con el propósito inmediato de discutir un plan para mejorar la terrible situación en que se hallaban los prisioneros de guerra y con las intenciones de largo alcance de ir avanzando con las sugestiones de paz.”
“El incansable Donato Gaminara, quien participaba de las reuniones, se esforzó por conocer la opinión de cada uno de los delegados rotarios para planificar la acción a seguir”.

“Los integrantes de las delegaciones rotarias expusieron sus criterios predominantes en sus respectivos países con cautela y sagacidad. Paraguay sostenía la ponencia de la CESACIÓN PREVIA DE HOSTILIDADES para posteriormente apelar a un sometimiento ARBITRAL. En contraposición a esta tesis, Bolivia sostenía la SIMULTANEIDAD de ambos actos, es decir CESACIÓN DE HOSTILIDADES Y ARBITRAJE”. “Las reuniones se tornaron dramáticas y muchas veces ardorosas. Para mayor eficiencia se resolvió de común acuerdo que los asuntos propuestos específicamente fueran discutidos por parejas de contendores, para luego elevar planes concretos”. “Se convino que cada uno actuaría con libertad de acuerdo a los dictados de su ciencia y conciencia. La dilucidación del temario exigía absoluta reserva y nadie exteriorizaba su punto de vista en las conversaciones extradialogantes para lograr una solución adecuada a los intrincados problemas propuestos”.

“No obstante las reservas tomadas, solo el VP Donato Gaminara era depositario fiel de todos los secretos de las conversaciones merced a su agudo sentido observador y vigilante desempeño. Las conversaciones se sucedían en forma polémica y vibrante, donde cada uno de los contendores mantenía su celo patriótico y medía la responsabilidad histórica que exigía su acción”.

“Al finalizar una de las conversaciones de rutina sin llegar a un acuerdo definitivo, Donato Gaminara dirigió una pregunta intencionada: QUÉ ES LO QUE PARAGUAY EXIGE PARA LA GARANTÍA DE LA CESACIÓN DE HOSTILIDADES?” A lo que respondimos prestamente, LA ADOPCIÓN DE UN ACUERDO DIPLOMÁTICO DE LOS NEUTRALES, UN PROTOCOLO DE PAZ Y TAL VEZ LA CREACIÓN DE UNA POLICÍA DE SEGURIDAD”.

“Gaminara, en esa memorable reunión donde se debatía la suerte de los hermanos se dirigió a todos nosotros y nos expectó la pregunta hábilmente preparada: “ESTIMADOS COMPAÑEROS, ESTARIAN CONFORMES PARAGUAY Y BOLIVIA EN QUE LOS ENCARGADOS DE POLICIA DE SEGURIDAD FUERAN NOMINADOS POR LA ARGENTINA?”

“Todos contestamos afirmativamente agregando que cualquier país neutral, además de Argentina podría encargarse del asunto de policía de seguridad obrando con buena fe y responsabilidad”.

La propuesta halló de inmediato el eco favorable de las partes, abriendo el terreno con inteligencia y sagacidad para la mediación de los países neutrales la que se incubó en un plan sutilmente elaborado y cumplido por los rotarios.

El pretexto de reunirse en Buenos Aires con motivo del Congreso Eucarístico significó la PRIMERA BATALLA GANADA PARA LA PAZ. Se tuvieron que vencer enormes obstáculos e intrigas palaciegas, pero al final triunfó la propuesta elevada por Rotary Internacional que trabajó secreta y exhaustivamente para proyectar los planes de paz, los mismos que fueron concretados con ligeras modificaciones de forma, en la memorable reunión del 12 de junio de 1935 en Buenos Aires con la firma del Tratado RIART- ELIO, que selló definitivamente la PAZ DEL CHACO entre dos pueblos hermanos. Merece destacarse la frase pronunciada por el Canciller de Bolivia Dr. Tomás Elío, antes de la firma del acuerdo: “Suscribo este acuerdo sin vacilaciones, como hombre bueno, patriota y rotario”

En las negociaciones que culminaron con el Protocolo de Paz del Chaco, del 12 de junio de 1935, el espíritu de Rotary también estuvo presente. Eran rotarios el presidente del Paraguay, Dr. Eusebio Ayala y el de la mediadora Nación Argentina general Agustín P. Justo, el ya mencionado canciller Elio de Bolivia y el canciller de la República Argentina, Dr. Carlos Saavedra Lamas quien recibió el Premio Nobel de la Paz por su actuación como mediador en el conflicto. Puede preconizarse que la dinámica y dramática acción de Rotary logró canalizar por cauces compatibles la concreción del cese de hostilidades entre Bolivia y Paraguay obteniéndose la anhelada solución arbitral. Fue aquí donde los ideales rotarios tuvieron efectiva y conmovedora aplicación gracias a la actividad, tenacidad y espíritu de servicio de rotarios argentinos, uruguayos y por supuesto bolivianos y paraguayos. El Protocolo de Paz dio lugar al inicio del diálogo entre los dos países llegándose a firmar el 21 de julio de 1938 un acuerdo definitivo denominado “Tratado de Paz, Amistad y Límites” que cerraría una de las etapas más brillantes de la historia diplomática de América.

El rotarismo americano hizo llegar entonces a los rotarios de Asunción y de La Paz mensajes alentadores felicitándolos por haber alcanzado al fin, la ansiada paz. Aquí, algunos de los textos citados, según se puede leer del archivo de correspondencia del R.C. de Asunción: “Este litigio que mantenía a todos los americanos con la angustia dolorosa de una nueva tragedia que hubiera enlutado a la confraternidad americana, ha sido felizmente dilucidado, dentro de un concepto de noble y leal entendimiento, como corresponde a dos pueblos hermanos, con el pensamiento y el alma puestos en el ideal superior de que, en América debe reinar la paz de las conciencias, la verdadera fraternidad entre los hermanos hipanoamericanos, desterrando las pasiones del corazón, que en ella van encajados los postulados de la obra rotaria.” R.C. de Belville, Córdoba.

“…triunfa el derecho, porque en América no ha muerto la semilla de la unión y confraternidad que sembrara en tierras americanas la mano generosa del Libertador, y porque en América, a despecho de querellas pasajeras entre pueblos hermanos, la bandera de la paz y del honor tremolará triunfante siempre como símbolo de sus gigantes destinos” R.C. de Matanzas, Cuba.

“… sin entrar en detalles sobre las razones que originaron la tragedia sangrienta del Chaco, el resultado final del conflicto es lo que debe interesarnos a todos, porque reafirma la fe de América de abolir las soluciones de fuerza y resolver sus problemas internacionales en familia, al calor del sentimiento unánime de solidaridad continental” R.C. de Managua, Nicaragua.

“… en ninguna parte mejor que en Rotary puede ser más sincera la alegría que la nueva de la paz despierta espontáneamente en todo corazón sano, pues la paz entre los hombres es una de las principales razones del Rotary mismo”. R.C. de Florida, Uruguay

“Los principios fundamentales de la civilización a la que pertenecemos y los sólidos cimientos de la unión americana han sido factores principales en la obra de pacificación. Pero en nuestro júbilo pesan además otras influencias. Una de ellas es pertenecer a una gran comunidad internacional de buena voluntad y amistad entre los hombres y naciones desarrollada por la preocupación de servir” R.C. de Pergamino, Argentina.

Del R.C. de Concepción, Chile: “…conductos diversos nos tuvieron informados, del acierto con que la institución rotaria ayudó al elemento representativo de ambos países, con el fin de hacer menos dura la acción y vida de los ciudadanos que tuvieron que cumplir con la sagrada obligación de defender su nacionalidad”

Y de Porto Alegre, Brasil “es un día de fiesta y alegría en la vida de nuestro Rotary. (…) en el corazón de América, en esta hora en que la vieja Europa vive momentos de incertidumbres y aprehensiones, palpita el bien y el amor entre todos los hijos del Nuevo Continente y en él contemplamos el día que surge lleno de esplendor y de esperanza…”

Amigos, que el mismo espíritu que acompañó a aquellos rotarios que encontraron el camino de la paz, nos guíe para alcanzar la paz y armonía entre las naciones en un mundo complejo y conflictuado, con demasiadas injusticias y necesidades que hacen peligrar, la ansiada paz y comprensión para todos los pueblos de la tierra.



2 Responses to LA PAZ DEL CHACO BORAL GD 4840, 2001-02, Daniel O. Elicetche

  1. Much obliged to you for giving such essential data, and a debt of gratitude is for sharing this issue.

  2. Thank you from management goes a long way

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