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Publicado el septiembre 24th, 2018 | por macero

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LA MEMBRESÍA EN EL SIGLO XXI

Michael McQueen
Fundador del The Nexgen Group

No sé cuándo fue la última vez que reflexionaron sobre lo mucho que ha cambiado el mundo en estos últimos años. Nos encontramos en una época dinámica y fascinante. Veamos un par de estadísticas:

1.Desde ayer, 173.000 personas se habían afiliado a LinkedIn, es decir dos por segundo. Hoy por hoy, la membresía de LinkedIn es mayor que la población de los Estados Unidos.

2.Según estudios recientes, el intervalo de atención de una persona común y corriente es hoy solo de siete segundos. Si lo ponemos en perspectiva, es un segundo menos que la atención de un pececito dorado.

3.En la actualidad, hay más personas que tienen un teléfono móvil que un cepillo de dientes. 
En esta era cuándo la gente está más conectada, distraída y ocupada que nunca antes en la historia, ¿cómo puede nuestra organización seguir siendo relevante? 
Como dijera Charles Darwin en cierta ocasión “No es el más fuerte entre las especies el que sobrevive, ni tampoco el más inteligente sino aquel que es más adaptable al cambio”. Esta observación es tan válida para una organización como para un organismo. 
Como investigador y consultor empresarial, la mayor parte de mi labor durante los últimos cinco años se centró en investigar qué distingue a las organizaciones perennes de otras en peligro de extinción. 
En los estudios que hice para mi libro más reciente, hice el seguimiento de más de 500 organizaciones y marcas, con el propósito de determinar por qué algunas se mantienen sólidas mientras que otras se han quedado a la vera del camino rezagadas por la competencia. Como ejemplo, tenemos a Lego y Mecano, Volvo y Saab, o Apple y Dell. Muchos de los patrones que surgieron de esta investigación nos ofrecen una clara visión cuando consideramos el futuro de Rotary. 
Esta mañana, quiero compartir con ustedes los tres hábitos de toda organización que siempre está a la vanguardia. Como líderes debemos tener presente estas pautas si queremos seguir siendo relevantes como clubes, distritos y organización en los años venideros:

Hábito 1: Recalibración 
A medida que cambiamos lo que hacemos y cómo hacemos las cosas en Rotary a lo largo del tiempo, es fundamental que estos cambios estén alineados con lo que somos y por qué existimos, el ADN o la razón de ser de Rotary. 
Para destacar la importancia de la recalibración, veamos lo que sucede cuando una organización no la pone en práctica. 
Por ejemplo, pensemos cómo las semillas de la irrelevancia en Kodak se sembraron en el momento en que perdieron de vista el porqué de su existencia, y comenzaron a definirse más bien por lo que 
hacían. A mediados del siglo pasado, Kodak se olvidó de que era una empresa dedicada a preservar recuerdos que vendía carretes fotográficos, y más bien comenzó a verse a sí misma como una compañía de películas.

Si Kodak hubiera optado por la recalibración cuando la tecnología cambió, en vez de preguntarse “¿cómo podemos garantizar que la gente siga comprando nuestros carretes?”, podría haberse hecho una pregunta mucho más inteligente “¿cómo podemos ayudar a los clientes a preservar su recuerdos por otro medio que no sea la película?”. Esa pregunta que los hubiera llevado a dominar la era digital en lugar de ser diezmados por ésta.

Como organización, es vital que Rotary evite la trampa en la que cayó Kodak. La mejor forma de hacerlo es responder de manera clara y cristalina a una sola pregunta: ¿cuál es nuestro ADN?

En nuestro afán por atraer nuevos socios en los próximos años, es vital que nunca perdamos de vista de nuestros valores, prioridades y compromisos fundamentales.

Aquí está el mensaje clave: la irrelevancia no acepta negociaciones. Toda organización que está dispuesta a comprometer su ADN con el fin de seguir siendo relevante, no dura a largo plazo. Después de todo, si uno no se aferra a sus convicciones, cederá ante cualquier cosa.

Hábito 2: Reingeniería 

La segunda clave para seguir siendo relevante ante el cambio es rediseñar la forma en que hacemos las cosas cuando los tiempos y las necesidades evolucionan. 

Como dijera el legendario CEO Jack Welch, “El momento en que el ritmo de cambio fuera de una organización supera el índice de cambio que se da en ella, su final ésta muy cerca”.

A medida que nuestro mundo sigue cambiando, debemos mantener el ritmo del cambio, algo que a menudo es más fácil decir que hacer. Como seres humanos somos criaturas de hábitos.

La verdad es que algunas de las tradiciones, los procesos y los protocolos a los que nos aferramos como a clavos ardientes en nuestros clubes podrían ser los mismos factores que nos hacen menos relevantes. Muchas cosas que nos parecen obvias y sensatas bien podrían ser raras o desanimar a los socios potenciales que deseamos atraer.

Sugiero que el activo más valioso que tenemos en nuestros clubes y distritos para la reingeniería y la innovación son los que tienen una visión más fresca. Pueden ser los rotarios de reciente afiliación. Tal vez sea el orador invitado que visita una reunión del club. Podrían ser sus hijos que aunque no son rotarios los siguen obligadamente a las ceremonias de instalación y otras funciones rotarias.

La ventaja de las personas con perspectivas frescas es que no saben cómo se han hecho siempre
las cosas porque nadie se lo ha dicho todavía. ¡No tienen problemas para pensar “fuera del marco establecido”, porque nadie les ha informado cuál es ese “marco”! Pero encima de todo, lo mejor de las personas de visión fresca es que siempre preguntan ¿por qué?

Vienen a nuestros clubes y reuniones y muy inocentemente preguntan “¿por qué hacen las cosas de esa manera?” En realidad, ésta es la pregunta más importante de todas, porque a menudo olvidamos la razón por la cual hacemos las cosas de esa manera — la respuesta suele ser siempre la misma, “es la forma en que siempre se ha hecho”. El problema con esto es que la mayoría de nosotros no nos damos cuenta de la sutil pero significativa diferencia entre el aburrimiento y la rutina.

Hace poco leí algo sobre un gran ejemplo del poder de una perspectiva fresca, respecto al intento de introducir innovaciones en el ejército. Un instructor estaba enseñando a un grupo de nuevos reclutas a usar cañones automáticos.

Discursos de la Asamblea Internacional de 2015 15

“Cuando se cargan las armas”, dijo: “Es necesario contar ocho segundos antes de disparar”.

Cuando el oficial estaba listo para pasar al siguiente punto, uno de los jóvenes reclutas hizo algo que generalmente no es muy bien visto en el contexto militar: levantó la mano.

“Oficial”, le preguntó “¿Por qué debemos esperar ocho segundos?”

El oficial sorprendido por la pregunta, murmulló algunas palabras y siguió adelante. Sin embargo, se quedó pensando en la pregunta, y unos días más tarde le preguntó a uno de sus colegas sobre la regla de ocho segundos.

Siendo un entusiasta de la historia militar, su compañero hizo las investigaciones del caso, y descubrió que la razón de la regla de los ocho segundos se remontaba a la época en que los caballos transportaban las piezas de artillería al frente. Los ocho segundos era el tiempo que necesitaban para quitar de en medio a los caballos para que no se asustaran con los disparos.

Todos sabemos que el ejército ha dejado de utilizar caballos para transportar piezas de artillería hace unas cuantas décadas, pero la regla seguía vigente.

Mientras esto puede parecer una locura, la realidad es que en Rotary hacemos lo mismo. Hay reglas, procedimientos y tradiciones que tenían un propósito hace cinco décadas o hace cinco años pero que ahora En los 2018 son irrelevantes; sin embargo, nos aferramos a ellas. En los próximos años, los nuevos socios que se unan a nuestros clubes inocentemente preguntarán: ¿Por qué tocamos una campana al comenzar nuestras reuniones?
¿Por qué tenemos un ponente invitado en cada reunión?
¿Por qué lleva el presidente del club un collar alrededor del cuello? ¿Por qué tenemos que pagar por toda una comida cuando bien podemos solo tomarnos un café o una copa de vino después de la oficina?

Naturalmente, no hay nada malo con la tradición propiamente dicha. De hecho, las tradiciones nos vinculan al pasado. Pero por la misma razón, debemos estar siempre abiertos al cambio y evitar que caigamos en la trampa de sentirnos como si hubiéramos logrado la fórmula ganadora en Rotary y estuviera inscrita en piedra. Después de todo, cuando crees tener la fórmula mágica y ganadora, ya se pasó el momento.

La gran interrogante obviamente es qué hacer con esos clubes del distrito que se rehúsan a cambiar; ustedes saben muy bien a los que me refiero. El único consejo que les puedo dar en este sentido
es que es más fácil dar a luz que resucitar un muerto. En vez de tratar de convencer al terco, por
qué no organizar un par de clubes nuevos con gente dinámica y de avanzada y servir de ejemplo de lo que es posible. Justamente la semana pasada tuve la oportunidad de visitar un club de reciente formación, en San Francisco, y tuve la oportunidad de apreciar este principio en acción; fue algo muy inspirador.

Hábito 3: Reposicionamiento
La tercera y última clave se centra en la importancia de que reposicionemos la marca Rotary y nuestro valor añadido en el cambio.

En los últimos años, gran parte de mi trabajo se ha concentrado en cómo organizaciones similares a Rotary pueden involucrar a las generaciones más jóvenes, a veces llamadas la Generación del Milenio o la Generación Y.

Este es un grupo fascinante de jóvenes que representan una enorme oportunidad para Rotary desde un punto de vista de la membresía. Son un ambicioso grupo de “networkers” innatos que, contrariamente a la opinión popular, tienen un fuerte sentido del deber cívico. Además de esto, son un grupo enorme, puesto que en la actualidad los menores de 30 años componen la mitad de la población mundial.

Debido a la importancia estratégica de atraer a socios más jóvenes, recientemente produje un kit de 2 DVD para ayudar a los clubes a involucrar a los socios jóvenes. Ya sea que estén buscando involucrar a los miembros más jóvenes de ésta generación o cualquier otro grupo en su comunidad, el reposicionamiento es fundamental.

Cuando asesoro a mis clientes, hay una serie de preguntas que analizamos juntos para determinar cómo pueden volver a posicionarse. Éstas son tan aplicables para un club rotario local como lo son para una empresa multinacional. Hace unos cuantos meses, escribí un artículo acerca de estas siete preguntas que deben hacerse los clubes rotarios.

Al considerar los temas de cambio y reinvención, creo que hay mucho que podemos aprender del mundo de la navegación a vela, y que mejor metáfora; Tengo entendido que una de las habilidades más importantes de la vela es ser capaz de navegar con el viento en contra. No es fácil y requiere gran habilidad, pero es algo que cada marinero tendrá que hacer de vez en cuando. Creo que es una analogía muy válida respecto a las medidas que debemos tomar como líderes en Rotary en los próximos años. A menudo nos referimos a los cambios como el viento en contra que capeamos desde todos los ángulos. Sin embargo, los marineros saben que la única manera de navegar con viento en contra es la virada, para desplazarse con el viento a favor y no en contra. Ese es precisamente el reto y la más importante oportunidad que se nos presenta. No podemos cambiar la dirección del viento, pero si maniobrar con nuestras velas.

Haciéndose eco de las palabras de Charles Darwin, hace muchos años nuestro propio Paul Harris expresó un importante mandato: “Si Rotary espera impulsar sus objetivos, deberá siempre evolucionar y a veces revolucionar”.

Creo que este mismo mandato es hoy más importante que nunca. ¿Estaremos dispuestos a cambiar, adaptarnos y reinventarnos ante los cambios del mundo que nos rodea? ¿Seremos la organización dispuesta a evolucionar e incluso a revolucionar que claman nuestras comunidades?

Sinceramente espero que así sea, porque no nos engañemos, el futuro de Rotary depende de ello.



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