Actualidad Sylvia Whitlock

Publicado el enero 14th, 2019 | por macero

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EL RATÓN QUE RUGIÓ: LA LUCHA POR LA MUJER EN ROTARY

Oradora en la Conferencia pro Paz en la Pre Convención de Rotary International el 2018, Sylvia Whitlock, hizo historia cuando se convirtió en la primera mujer presidente de un club en 1987. Esta es su historia, y la de un pequeño club de California que cambio la cara de los clubes de servicio alrededor del mundo.

El cargo como directora de una escuela la condujo a Rotary. Ella asumió el cargo después de completar su formación en la ciudad de Nueva York y tras trabajar diez años para Naciones Unidas. Después ella se enamoró de California, en donde posteriormente siguió estudiando hasta tener un doctorado. Mientras trabajaba como directora en una escuela básica en Duarte, California, Sylvia fue invitada a unirse al histórico Rotary Club de Duarte.
El club había chequeado con el Gobernador quien pensaba que era aceptable invitar a las mujeres a su club. El respondió “Seguro, pero no le digan a nadie”. Las mujeres eran registradas en Rotary con la inicial de su nombre de manera que nadie en las oficinas centrales de Rotary supiera su género.
“Para mi unirme a Rotary era todo lo que necesitaba para ser un miembro de la comunidad”, dijo Sylvia. “Me introdujo de verdad en el servicio humanitario, el servir a otros, e hizo el mundo un lugar más pequeño, fácil de recorrer y me trajo mucha alegría y mucha experiencia”.
En un evento al cual asistieron autoridades de Rotary International, se descubrió que las damas presentes eran tratadas como socias. Una vez de regreso en Evanston, el club recibió una notificación en que podrían decidir: solicitar a las damas que se retiraran o dejar de llamarse a si mismos un club rotario.

“Los socios varones, que sabían lo importante que ellas eran para el club, dijeron “Queremos que las damas se queden”, trataron de apelar a la Junta Directiva, pero ellos solo escuchaban a los clubes rotarios y si tenían mujeres, no eran realmente un club rotario”, nos dice Sylvia.
En marzo de 1978, Rotary international revoco la carta constitutiva del club de Duarte y termino su membresía en Rotary. En respuesta los socios del club decidieron colocar una gran “X” en su emblema, de ahí en más, fueron conocidos como el Club Rotario “X” de Duarte. Continuaron funcionando como lo había hecho hasta ahí, creando canastas para Acción de Gracias para los necesitados y trabajando con orfelinatos en México y otros proyectos.
En el intertanto, el presidente del Club Rotario de Arcadia, Samford Smith, dijo que pensaba que la decisión podía ser cuestionada ante las cortes de California, guiando al club de Duarte a demandar a Rotary. La primera reacción de Rotary fue la de pedir que la demanda fuese desechada sobre la base que todos los rotarios no eran de California. Sin embargo, la corte sentencio que se realizaría una audiencia en la corte suprema de California, al final se sentencio que Rotary International estaba en lo correcto, no tenían que tener mujeres como socias.
En el Club Rotario X, no se dieron por vencidos. Recibieron asesoría de manera de presentar el caso no como un asunto de membresía; por el contrario, sería un caso de derechos civiles. Las leyes de California incluían el Acta Unruh, que previene la discriminación en lugares públicos.
Los clubes rotarios estaban bajo esta Acta ya que cobijaban personas para cultivar la amistad y los intereses profesionales, a la fecha cerca del 80% de las cuotas eran pagadas por los empleadores. El bloquear su participación, podía argumentarse que se estaba vetando a las mujeres del servicio y las oportunidades profesionales. Apoyadas por la Unión Americana de los Derechos Civiles (ACLU), apelaron a la decisión.

El resultado llego, los clubes rotarios no podían discriminar a las mujeres de unirse a Rotary y deberían aceptar su membresía.
En un evento, Silvia escucho a los rotarios discutir la resolución. El Gobernador del Distrito dijo “Esto se va a terminar cuando Rotary apele. Este es solo un caso de un ratón que rugió”.

“Nosotros ya teníamos un lienzo que decía Rotary Club X de Duarte, entonces agregamos abajo “El Ratón que Rugió” comenta Sylvia.
“Rotary, en cada paso del camino, dijo: ‘No, no vamos a aceptar mujeres como miembros’. Entonces, apelaron a la Corte Suprema de California “, dijo Sylvia. “Pero no escucharon el caso, dijeron que estaban satisfechos con los hallazgos, así que Rotary International apeló a la Corte Suprema de los Estados Unidos”.

Sin embargo, la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos ratificó la decisión, ordenando el 4 de mayo de 1987 a Rotary International que tenía que aceptar a las mujeres, y así lo hicieron los restantes clubes liderando este cambio a través del país, posteriormente cambiaría los estándares en todo el mundo.

Sylvia hizo historia al convertirse en la primera mujer en ser presidente de un club rotario ese mismo año.
“Nunca más fui S. Whitlock, era Silvia Whitlock. Ahora las mujeres podrían entrar sin problemas. Cuando la constitución de Rotary se escribió por primera vez, fue escrita para “personas con integridad”. Migró a Varones de integridad”. Ahora ha vuelto a “personas de integridad”
Sylvia llego a su trabajo el día en que la decisión se hizo pública y se encontró que la prensa de todo el país se había apostado en los jardines. El club Rotario de Duarte se vio forzado a buscar una nueva sede para poder recibir en su siguiente sesión a la gran cantidad de personas y prensa que querían asistir.

“Tuvimos algunas interesantes llamadas telefónicas, incluida una que pregunto si la comida sería mejor ahora que las mujeres eran parte del club. Respondí, “Bueno nosotras no estamos cocinando”. Algunos fueron bastante menos amables”.
A pesar del progreso hecho, tres décadas después, Rotary aun enfrenta desafíos integrando a las mujeres por completo a Rotary. Las mujeres constituyen el 22% de los rotarios en el mundo, con algunos matices algo mayores en las naciones del oeste con una mayor igualdad, Australia tiene un 27% y Nueva Zelanda un 25%.

Sylvia cree que Rotary tiene que seguir trabajando hasta que estos números mejoren.
“Somos un reflejo de una comunidad mas grande. Cuando hablamos de diversidad en Rotary, esto incluye a tener varones y damas, así como representantes de todas las etnias y grupos etarios.

“Rotary International has declarado que un club que representa a su comunidad en diversidad, en género, en su etnicidad y cultura, es un club que será exitoso en el mundo. Rotary esta tratando de incentivar esa mirada a lo que los clubes hacen.
Sylvia recuerda que no hace mucho tiempo, había un club en Nueva Jersey que, en ese tiempo, aun no tenían mujeres en su membresía, Rotary los estaba amenazando de retirarles la carta constitutiva. En ese tiempo ellos decían que no podían encontrar mujeres adecuadas, Sylvia y sus colegas estaban pensando en cambiarse a ese club a ver que decían.
Ella cree, en lo global, el sesgo inconsciente es el responsable por la baja captación de mujeres más que una discriminación intencional.
“Cuando piensan en invitar a alguien a Rotary, algunos pueden no pensar en una mujer. Aun cuando la mujer hoy en día hace el mismo trabajo que un hombre…. Pienso que se trata de ser conscientes. Se trata de hacer que los hombres se detengan y miren a su alrededor para ver si hay mujeres a quienes invitar que sean capaces de hacer el trabajo requerido para ser un buen rotario”.
Sylvia dice que la aceptación de la historia y tomarse el tiempo para agradecer y de corregir los errores del pasado es vital para poder avanzar. Ella describe sus viajes recientes como invitada a tres clubes rotarios de Texas, Mississippi y Carolina del Norte en el sur de Estados Unidos. “Para mí fue fascinante ver la diversidad en los clubes del corazón de Dixie. De hecho, esos clubes eran mas diversos que cualquier club de California.
Las noticias que llaman nuestra atención hoy en día tienen mucho que ver con lo diverso que somos y que negamos. La gente es aun segregada por raza, color, creencia, etnia de origen, prejuicios religiosos u orientación sexual. Como rotarios, con una presencia global nos encontramos en una situación de privilegio para realizar el cambio y lo podemos hacer a través de la inclusión consciente,” dice Sylvia.
“He aprendido a través de los años que mi comunidad no es solo la comunidad residencial en que vivo, o el pueblo que la gobierna, o incluso el estado que la apoya. Somos ciudadanos del mundo, donde cada acción, aun la más remota o aparentemente alejada tiene un efecto dominó en nosotros; en la medida en que, si los otros están bien, nosotros estaremos bien. Creo que es responsabilidad de Rotary ser un ejemplo de cambio. Comienza con todos nosotros buscando oportunidades para ser más inclusivos. Todos juntos construiremos algo. Suficientes gotas de agua, se acumulan y construyen una inundación”.



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