Mayo - Junio 2018 Badilla

Publicado el julio 9th, 2018 | por macero

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Todo tiempo pasado fue ¿mejor?

Ana María Badilla
Presidente Comité Imagen Pública
Distrito 4355

Hace algún tiempo, en un grupo de WhatsApp de rotarios, uno de ellos envió una serie de memes con imágenes del tipo: “si no jugaste en la calle, no tuviste infancia” o “crecí en la época en que la televisión sólo tenía 2 canales” como olvidar aquellos tiempos en que te sentabas en la calle y hablabas horas con ellos”, “así era el carnaval cuando éramos chicos” (mostrando un grupo de niños tirándose agua con baldes en la calle) o “si no cambiaste de canal con esto (un alicate en la perilla rota del selector de canales de un televisor blanco y negro, de 14 pulgadas) no viste los Picapiedras, en fin….

Disfruté mi infancia, jugué con tierra y mis rodillas acumularon costras sobre costras de caídas en bicicleta, tropezones y resbalones varios, también era muy buena saltando la cuerda y jugando al luche o avioncito, pintado en el suelo; jugué lo mismo a la “Niña María”, que a la guaracha y a las bolitas, y hasta el caballito de bronce, nunca pude hacer girar un trompo, pero me encantaba trepar a los árboles, fuimos de los privilegiados que teníamos teléfono en la ciudad y un gran televisor blanco y negro marca Westinghouse que había que esperar se calentaran los tubos para que pareciera la imagen del único canal que tuvimos durante mucho tiempo, y sí, muchas veces me tocó ser el control remoto cuando había que subir o bajar el volumen o la imagen empezaba a girar. Sufrí cuando en el colegio tenía que presentar informes escritos a máquina con copia con papel calco; me sentía importante cuando recibía los telegramas de mis tíos felicitándome por algún logro académico o saludándome para mi cumpleaños…en fin, cuántas cosas, cuántos recuerdos!

Sin embargo, no cambiaría por nada toda la tecnología que tenemos ahora, es más, me habría encantado haberla tenido disponible mientras crecía: miles de canales de televisión de todo el mundo, video llamadas (¡Oh, cómo hubiera disfrutado este invento mi abuela para hablar con sus hijos y nietos a la distancia!), etc., etc.

Definitivamente, creo que es una falacia decir que tuvimos una mejor infancia por no tener la teléfonos inteligentes, internet u otros aparatos. Veo a mis hijos adolescentes igual de felices cuando están con sus “chupetes electrónicos” (smartphones, juegos online, consolas de juegos, etc) que cuando jugamos una “patita” de brisca en la sobremesa o tenemos una guerra de almohadas o jugamos a “la rumita” o “montoncito” (de los cuales, por cierto, dada su contextura física, pronto me tendré que retirar).

No creo que todo tiempo pasado fue mejor, creo que la nostalgia del tiempo pasado es porque nos remontamos a la infancia, protegida, segura, libre de preocupaciones y responsabilidades, rodeados de adultos que nos contenían emocionalmente, en una época en la que nuestra única preocupación era ser felices.

La comparación de los avances, o lo revolucionaria de la juventud debemos hacerlo con la generación siguiente a la nuestra, no con la anterior. Para los padres y abuelos de quienes nacieron en la década de los 60s fue una gran revolución tener televisión y enterarse de las noticias del país viendo cómo sucedían; para los niños de ese entonces, no fue gran cosa, crecieron con ella, pero ya siendo adultos sí que se maravillaron con la televisión en colores o con el control remoto, que, a la vez, sus hijos no conciben la vida sin su existencia y así, televisores touch, con conexión a internet, con miles de canales disponibles, etc., etc.

Ejemplo hay miles, pero lo que quiero recalcar es que toda esta maravillosa tecnología está nuestro a alcance y para nuestro servicio y que nos facilitan la vida de una manera inconmensurable. En Rotary, conocemos los mensajes de Presidentes y Directores de manera rápida y simultánea en todo el mundo, las noticias son instantáneas, la Carta Mensual ya no se imprime ni despacha por correo tradicional, los rotarios podemos capacitarnos online y buscar cualquier información que necesitemos; no hay riesgo que se pierda el correo con el SAR, ni con el pago de las inscripciones a la Convención ni la contribución a nuestra Fundación, y nos demoramos menos de 2 minutos en dar de baja a un socio o incorporar uno nuevo, o postular a una subvención, conocemos los proyectos de otros distritos, todo se hace en línea ¡qué maravilla!

Pero toda esta maravilla, tiene especialmente para nosotros, los rotarios, una obligación correlativa: ya no podemos hacernos los desentendidos con las necesidades de los otros, conocemos los horrores de la guerra, la angustia de las madres por sus hijos enfermos, las dificultades y miseria de los niños en las escuelas; y, aunque nos cueste creer que aún pase, de los problemas que acarrea la falta de agua potable o la falta de vacunas, por nombrar sólo algunos ejemplos. No es necesario tampoco mirar tan lejos, nuestras propias comunidades tienen necesidades, pongamos los ojos en ellas.

¿Buscamos la paz en el mundo? Pues bien, no hay paz mientras hay que luchar por tener agua limpia; no hay paz cuando una niña no puede ir a la escuela por ser niña; no hay paz cuando los padres deben buscar refugio y sustento para sus hijos, no hay paz mientras muchos luchan por sobrevivir y ni siquiera están cerca de un conflicto armado.

De nosotros depende que para todos ellos, eso quede en el pasado y el tiempo futuro sea mejor.



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